El día era soleado, la temperatura oscilaba entre los 34° y 36° Centígrados eran las 5:45 P.M., nos encontrábamos en el cementerio municipal de San Juan de los Lagos, caminábamos por el interior del cementerio y me acerque a una mujer que dijo ser hermana de la mujer fallecida y le pregunte sobre la persona que murió, y me proporcionó los siguientes datos:
Se trataba de una mujer de 58 años de edad que muere por un paro cardiorrespiratorio y que durante su vida había sufrido síndrome de Down.
Observé que la mayoría de los asistentes usaban ropa de color negro (Vestidos, pantalones, camisas, zapatos, lentes, etc.), e intercambiaban palabras y saludos (Intercambio de besos en la mejilla, palmadas en la espalda, abrazos).
También observé dos personas del sexo femenino no dejaban de llorar, algunos de los asistentes comentaron que se trataba de dos de las hermanas de la persona fallecida.
Después de introducir el ataúd (Caja generalmente de madera, donde se pone un cadáver para llevarlo a sepultar) en el interior de la tumba (hueco de aproximadamente
A las 7:04 P.M. Quedaban en el lugar sólo las dos hermanas de la fallecida y yo, que a lo lejos observé como le hablaban a la tumba.